Urbanización y fenómeno financiero en Buenos Aires y São Paulo en el período de la globalización.

Código: 
CONICET-FAPESP 2013-2014(Programa de Cooperación Bilateral - Nivel I)
Período: 
Dom, 03/03/2013 - 00:00 - Mié, 30/12/2015 - 00:00
Estado: 
En curso

 Cada nueva división territorial del trabajo acelera la urbanización y revela un nuevo conjunto de necesidades de producción y consumo. En el período actual, caracterizado por sistemas técnicos globalizados, la difusión de la información y el papel motor de las finanzas (Santos, 1996), se advierte una reorganización de las redes urbanas y de las propias ciudades. Es una modernización que se superpone a las formas de trabajo existentes, crea nuevas valorizaciones y altera las articulaciones horizontales y verticales de agentes y actividades. Esas actividades urbanas, ejercidas por grupos con variados grados de tecnología, capital y organización, pueden ser vistas como un circuito superior, con su respectiva porción marginal, y un circuito inferior (Santos, 1975; Silveira, 2007). Manteniendo sus características, ambos circuitos están interrelacionados en función de la utilización común de algunos factores de producción (Di Nucci, 2011) y de la interdependencia de oferta y demanda. Existe, dentro de cada circuito, una articulación horizontal con diferentes grados de integración que, para el inferior, tiende a darse en la contigüidad (Montenegro, 2011), a pesar de la globalización. En el circuito superior la integración es alta en las metrópolis pero también en ciudades medias de áreas industrializadas. Sin embargo, al incorporar nuevas variables técnicas, informacionales y financieras que robustecen el circuito superior, la integración entre actividades económicas tiende a ser externa a la ciudad, generalmente al sabor de la topología empresarial. La articulación vertical revela una complementariedad simple cuando un circuito demanda de otro un insumo o utiliza alguna actividad como economía externa, y una complementariedad jerárquica, en el momento que la decisión del circuito superior – un banco por ejemplo – afecta al inferior. Actualmente esas articulaciones se reorganizan a partir de novedosas configuraciones financieras (Chesnais, 1998). Nuevos agentes, poseedores de instrumentos y productos frecuentemente híbridos (Leyshon, 1997; Cohen, 2000; Garretsen, 2009), parecen menos preocupados por desarrollar un regionalismo bancario y por financiar actividades productivas locales que por expandir sus topologías financieras (Contel, 2011), alimentando los consumos, el endeudamiento, la insolvencia y la necesidad de liquidez. Como centros de organización técnica, producción de informaciones y transformación del dinero recolectado en los territorios nacionales, las metrópolis de Buenos Aires y São Paulo revelan actividades cuaternarias propias de un circuito superior siempre renovado, que se expande en una red urbana precozmente estructurada y en un medio técnico-científico-informacional consolidado. Gracias a esa densidad técnica y a las necesidades incesantes de la modernización en la Provincia de Buenos Aires y en el Estado de São Paulo, el circuito superior metropolitano altera la red urbana y las áreas de producción agropecuaria. Tal expansión es selectiva territorialmente y, por eso, ciertas áreas de influencia son más modernas que la propia metrópoli. Cada vez que se refuerza la integración entre el circuito superior de alcance nacional en situación de oligopolio y la población de las diversas ciudades, más vulnerable se vuelve el circuito superior marginal de las ciudades medias. Podría pensarse que ese antiguo circuito superior local perdió su capacidad de integrar el dinero local. En realidad, se trata de la sustitución del capital bancario por el capital financiero. Bancos nacionales y extranjeros, entidades financieras no bancarias, cadenas comerciales y de servicios, aseguradoras, firmas de recaudación de pagos y envío de remesas transforman la estructura de consumo, la estructura productiva, la masa de dinero circulante y, en definitiva, la vida de relaciones, frecuentemente con apoyo del Estado. El crédito institucional se orienta a actividades modernas y origina algunas articulaciones horizontales y cierta integración local. Entretanto, el circuito inferior que, por falta de liquidez, no funciona sin crédito, es un mercado atractivo para el crédito personal. Éste mostró un crecimiento extraordinario recientemente en Argentina y Brasil (Contel, 2011; Silveira, 2009; Parserisas, 2011). Aunque el circuito inferior aumenta su volumen podríamos preguntarnos si esa elasticidad será una tendencia duradera. Por esas razones, la dependencia en relación al sistema financiero se refuerza (Dias y Lenzi, 2009). El circuito superior produce crédito institucional que también llega a los pobres. Gracias a la propaganda, sofisticados instrumentos financieros inducen cómo y qué consumir. Esto revela que la expansión de la economía monetaria debe más al sistema financiero que al aparato bancario, aunque aquel no funcione sin éste. El endeudamiento es una evidencia de la articulación vertical de los circuitos en diversas escalas. Entretanto, el Estado podría revertir el acceso a los productos y servicios a partir de una circulación más endógena de dinero.

Integrantes:

UBA

Ms. Virna Carvalho David

Ms. Villy Creuz

Ms. Silvia Busch

 

 Univ. Nac. del Centro de la Pcia. de Buenos Aires

Dra. Josefina Di Nucci

Lic. Derlis Parserisas

 

Univ. Nac. de Río Cuarto

Dra. Gabriela Maldonado

Lic. Franco Lucero


Univ. Nac. de La Plata

Lic. Matías Donato Laborde

 

 USP

Dr. Fabio Betioli Contel

Dra. Marina Regitz Montenegro